Las nuevas tecnologías influyen ya diariamente sobre nuestras vidas. Pasamos horas relacionándonos con los demás a través de una pantalla, hacemos nuestras compras por Internet, trabajamos pegados al ordenador y destinamos nuestro tiempo libre a navegar por el gran mundo de la tecnología.
Las familias españolas tienen, como media, 19 dispositivos electrónicos en sus hogares. Entre este gran número de útiles, el más popular y utilizado es la televisión. Nos permite ver grandes contenidos desde nuestras casas, y es el más utilizado por las personas mayores y los niños de corta edad. Los españoles vemos la televisión, como media, durante 3 horas diarias. Entre adultos y adolescentes triunfan los smartphones y las tabletas, que nos permiten, además de ese contenido multimedia que nos ofrece la televisión, crear lazos con otras personas, compartir infinitos tipos de trabajos e ideas y descargar todo tipo de contenido.
Utilizamos todos estos dispositivos 5 horas diarias, según las encuestas. Se estima que la mayor parte de este tiempo deriva en mirar fotografías y los perfiles de otras personas en redes sociales, o ver vídeos de entretenimiento y sus derivados. ¿Pero; y si utilizáramos este tiempo en otro tipo de actividades?
Los niños, por ejemplo, son cada vez más dependientes de los aparatos electrónicos; y esta dependencia es, precisamente, un nuevo trastorno emocional.
La mayoría de la población, sin embargo, no llega a este preocupante extremo. Aún así, muchos adolescentes dedican más tiempo a sus teléfonos móviles que a relacionarse con sus familiares o a hacer deporte. Si dedicáramos menos tiempo a las redes y medios sociales, y a la tecnología en general, podríamos realizar una mejor conexión con nuestro medio. ¿Cuándo fue la última vez que saliste a correr o a dar un paseo con tus amigos? ¿Y hace cuánto no te sientas a conversar con tus padres o familiares durante horas? Piensa en esto la próxima vez que estés mirando una pantalla durante tu tiempo libre.
Ahora bien, volvamos de nuevo a las consecuencias negativas de los dispositivos electrónicos. Ya hemos mencionado el extraño caso del síndrome de dependencia, pero no es la única opción que podemos hallar.
Las familias españolas tienen, como media, 19 dispositivos electrónicos en sus hogares. Entre este gran número de útiles, el más popular y utilizado es la televisión. Nos permite ver grandes contenidos desde nuestras casas, y es el más utilizado por las personas mayores y los niños de corta edad. Los españoles vemos la televisión, como media, durante 3 horas diarias. Entre adultos y adolescentes triunfan los smartphones y las tabletas, que nos permiten, además de ese contenido multimedia que nos ofrece la televisión, crear lazos con otras personas, compartir infinitos tipos de trabajos e ideas y descargar todo tipo de contenido.
Utilizamos todos estos dispositivos 5 horas diarias, según las encuestas. Se estima que la mayor parte de este tiempo deriva en mirar fotografías y los perfiles de otras personas en redes sociales, o ver vídeos de entretenimiento y sus derivados. ¿Pero; y si utilizáramos este tiempo en otro tipo de actividades?
Los niños, por ejemplo, son cada vez más dependientes de los aparatos electrónicos; y esta dependencia es, precisamente, un nuevo trastorno emocional.
"Torres de Carella indicó que, recientemente, en Inglaterra los medios reportaron el caso de una niña de cuatro años con adicción al iPad.En este caso, desde los tres años la infante había estado usando el artículo electrónico y podía estar más de cuatro horas diarias jugando, lo que denotó un comportamiento compulsivo.“Si los padres se la quitaban, la niña reaccionaba con una rabieta y no podían controlarla. La niña fue llevada a tratamiento psiquiátrico para quitarle la obsesión y presentó síntomas parecidos a los de un adicto a las drogas cuando deja de usarlas”, comentó la psicóloga.Agregó que el psiquiatra que la atendió se especializa en casos de adicciones electrónicas en adolescentes y adultos, una modalidad que no había visto en niños."
La mayoría de la población, sin embargo, no llega a este preocupante extremo. Aún así, muchos adolescentes dedican más tiempo a sus teléfonos móviles que a relacionarse con sus familiares o a hacer deporte. Si dedicáramos menos tiempo a las redes y medios sociales, y a la tecnología en general, podríamos realizar una mejor conexión con nuestro medio. ¿Cuándo fue la última vez que saliste a correr o a dar un paseo con tus amigos? ¿Y hace cuánto no te sientas a conversar con tus padres o familiares durante horas? Piensa en esto la próxima vez que estés mirando una pantalla durante tu tiempo libre.
Ahora bien, volvamos de nuevo a las consecuencias negativas de los dispositivos electrónicos. Ya hemos mencionado el extraño caso del síndrome de dependencia, pero no es la única opción que podemos hallar.
Consecuencias de utilizar demasiado las TIC:
1. Utilizar mucho el móvil afecta al sueño.
La luz blanca que produce el teléfono móvil nos inhibe del sueño ya que impide la producción de melatonina, la hormona que regula los ritmos del reloj biológico del descanso.
2. Aumentan los niveles de estrés.
El sonido constante de llamadas, alertas, mensajes, recordatorios, vibraciones y todo lo que implica tener un móvil puede aumentar nuestros niveles de estrés.
3. Problemas de visión.
Mirar el teléfono móvil constantemente puede causar problemas de visión. Al ser las pantallas de los moviles más pequeñas que las de los ordenadores y televisores, el esfuerzo visual es mayor, para leer mensajes, lograr ver una imagen, etc. A esto se le denomina fatiga visual. Aún así, podemos adoptar este estado de fatiga utilizando durante muchos tiempo cualquiera de las TIC.
Otros aspectos negativos de las TIC:
Brecha Digital: La Tecnología de la Información debe estar disponible para todos los sectores de la sociedad o introduce nuevas brechas y grupos de poder.
Brecha Tecnológica: Los jóvenes tienen más conocimientos sobre la tecnología y más fuentes de información a partir de estas que las generaciones anteriores.
Información de baja calidad: Los estudiantes tienen a su disposición cantidades copiosas de información, pero no siempre la calidad de la misma es buena y su confiabilidad no es garantizada. Es necesario tener segundas fuentes para contrastarlas, y también sería óptimo una garantía de la correcta información a través de las TIC.
Facilidad para el Plagio y Fraude: En el campo académico, los alumnos tienen a su disposición una gran cantidad de trabajos realizados previamente a raíz de Internet. Si los alumnos entregan investigaciones ya realizadas previamente, realmente no aprenderán nada.
Después de leer este pequeño comentario, dinos; ¿hacemos un uso responsable de las TIC?
Comentarios
Publicar un comentario