El
comercio electrónico consiste en la compra y venta de productos por
Internet. Esta actividad se ha vuelto más habitual y común en la
vida diaria de las personas con la llegada de las Nuevas tecnologías
(TIC).
A
través de este medio se pueden comprar todo tipo de productos
(alimentos, ropa, viajes, etc) y la variedad sigue aumentando con el
paso del tiempo. Además, también existen páginas web que permiten
la venta por cualquier usuario de artículos de segunda mano.
Por medio de la red se realizan a si mismo diversos concursos y
sorteos patrocinados por empresas o marcas, para así publicitar sus
productos y obtener ganancias. Con esto se puede observar que el
comercio electrónico lleva consigo muchos beneficios, pero lo que
mucha gente se pregunta es: ¿es totalmente seguro este medio?
Para
responder esta pregunta primero habría que tener en cuenta lo
indispensable para realizar compras por internet.
- Un ordenador o algún dispositivo con conexión a la red, sin lo cual no se podrá acceder a la página web del comercio ni se podrán seleccionar los artículos deseados.
- Una cuenta bancaria o una tarjeta de crédito o de prepago para poder pagar el precio del producto a los vendedores. Generalmente, los compradores emplean la tarjeta PayPal. Esta tarjeta debe de ser cargada con el dinero deseado por el consumidor y es la más utilizada al ser la más segura, porque los vendedores no tienen acceso a la cuenta bancaria del usuario. Pero para acceder a ella se debe ser mayor de edad y tener la nacionalidad española. Así mismo, usuarios que no cumplen estos requisitos pueden utilizar una tarjeta de débito, más accesible pero insegura porque está directamente relacionada con la cuenta bancaria. Para ser poseedor de esta únicamente es necesaria una cuenta bancaria (aunque esta debe estar tutelada por un mayor de edad) y un PIN para acceder a la tarjeta.

Tarjeta
Paypal
(Con
opción de cargar solo
el
dinero necesario)
|
Tarjeta
de Debito
(Con
acceso directoa tu cuenta)
|
- También es necesario tener una dirección a la que poder enviar el producto.
Como
se puede observar, si no se tiene precaución al dar datos (como el
número de cuenta bancaria), algunas empresas podrían tener fácil
acceso a los ahorros del usuario. Para impedir que esto ocurra y
hacer la compra online de una forma más segura, hay que fijarse en
los siguientes aspectos:
- Tener instalados antivirus capaces de identificar las páginas en las que más conviene realizar la compra. Algunos ejemplos son: Avast Antivirus, Panda Antivirus…
- Es necesaria la identificación de diversos sellos que garantizan la seguridad de la web, mostrándonos así hasta dónde están comprometidos con el cliente.
Confianza
Online: se le proporciona a aquellas empresas que han adquirido un
compromiso ético, responsabilidad y plena transparencia de cara al
usuario.
eValor: es un sistema de confianza completo que verifica los factores clave
de confianza del comercio electrónico.
Seriedad
Online: este sello es un certificado que se otorga a las empresas que
adoptan un código ético de conducta y cumplen con las normas
exigidas por las leyes LOPD.
Norton Secured: es un sello de confianza basado en la seguridad. Este sello nace de la unión entre la marca de comprobación de VeriSign y la marca Norton.
- Las páginas de confianza y con seguridad cuentan en su url con el comienzo: https, por lo que es conveniente utilizar preferentemente estas direcciones Web.
Al
cuestionarse la seguridad del comercio electrónico, muchos se
decantan por el tradicional, ya que a simple vista parece mucho más
seguro. Pero algunos de los aspectos a tener en cuenta para realizar esta
comparación, son los derechos de los compradores en los dos tipos de
comercios.
Los
compradores online tienen el derecho a estar bien informados en todos
los aspectos de la compra, un derecho de desistimiento (derecho a
renunciar a la compra en un periodo de 1 semana tras la adquisición
del producto), el vendedor es el único responsable de que el
producto llegue a manos del cliente y la garantía mínima de un
producto es de 2 años. Aunque estos sean muy similares a los
derechos de los compradores en tienda, hay una mayor facilidad
a la hora de realizar reclamaciones por internet que de una forma más
física. Esto se puede deber a que las imágenes de los productos en
internet no se aprecian con tanta claridad como físicamente, además
de ser más propensos a sufrir daños durante el envío.
En
un aspecto más general, estas son algunas de las ventajas que nos
proporciona el sistema de compra electrónico:
- La obtención de una información más clara sobre el origen y la empresa de las que procede el producto.
- No tener la necesidad de abandonar el domicilio para desplazarse a determinados comercios.
- Posibilidad de adquirir productos poco comunes y exclusivos.
- El ahorro debido a ofertas exclusivas.
Así
mismo, posibles desventajas de este medio son:
- La posibilidad de adquirir un producto defectuoso o dañado.
- Difícil apreciación del producto real, de forma que el consumidor es más propenso a sufrir un engaño.
- Necesidad de poseer una cuenta bancaria con su respectiva tarjeta, lo que implica la introducción de una serie de datos personales en la web.
- En ocasiones el precio de envío suele ser alto.
En
conclusión, el comercio online puede ser tanto beneficioso como
perjudicial, pero un consumo responsable siguiendo las normas de la
red y teniendo precaución con los datos que se aportan puede hacer
de la compra online un medio seguro y ayudar así tanto a empresarios
como consumidores. Teniendo en cuenta los aspectos que hemos
comentado, ¿podría el comercio electrónico sustituir al
tradicional? Hay ventajas y desventajas que influyen, pero esto solo
se podrá saber con el paso de los años. No obstante, este tipo de
comercio ha evolucionado y se ha expandido mucho por el planeta.
Actualmente, el 64,3% de la población de 16 a 74 años utiliza
Internet a diario y una de cada tres personas ha realizado, en los
tres últimos meses, una media de cuatro compras de aproximadamente
70 euros a través de este medio.
Podemos
observar que el comercio electrónico se ha desarrollado y ha
producido una serie de cambios e innovaciones en la vida diaria de
las personas. ¿Supondrá esto un cambio en generaciones futuras,
basando la economía en la tecnología?
Por Laura Baldonedo y Esther Nuñoz.







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